Vacaciones, febrero 2019.

Después de aproximadamente 11 horas de viaje entre vuelos y autobuses, por fin llegué.
Cuernavaca, mi hermosa Cuernavaca, ciudad de la eterna primavera.

El clima era fresco pero no hacía frío, mi mamá llegó por mí a la terminal de autobuses y fuimos a cenar unos tacos riquísimos. Posterior a eso, por fin nos dirigimos hacia mi casa. Toqué mi cama y caí en un profundo sueño.

Al otro día nos despertamos temprano, comimos tacos otra vez, vi a mi abuelita y en la noche salí con mi hermana y mi mejor amiga. Estuvo increíble.

El sábado por la tarde nos fuimos a Tequesquitengo en familia, comimos mariscos, tomamos mucha cerveza y platicamos sin parar.

Fue un buen fin de semana.






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